Ordene, revise y fortalezca la información contable y fiscal de su empresa. Recupere el control sobre lo que ya tiene — y la capacidad de explicarlo cuando se lo pidan.
Solicitar diagnósticoMuchas empresas mexicanas operan con años de crecimiento, cambios de contador, distintos sistemas administrativos y decisiones tomadas bajo la presión del día a día. Con el tiempo, esto deja huellas: CFDI que no se concilian del todo con la contabilidad, movimientos bancarios sin explicación clara, declaraciones presentadas sin respaldo documental completo, contratos que no existen o no se localizan, y expedientes de operaciones relevantes dispersos entre distintas áreas o personas.
Individualmente, cada uno de estos puntos parece manejable. Juntos, generan algo más costoso: la empresa pierde la capacidad de explicar con claridad y rapidez sus propias operaciones cuando alguien lo pide — un banco, un socio, un comprador potencial o la autoridad. Ese rezago no se resuelve solo, y suele crecer mientras no se atiende.
Este servicio es para empresarios y directores administrativos que sienten que la información de su empresa está dispersa entre personas, carpetas y sistemas distintos, y que ya no tienen una lectura clara y unificada de su situación contable y fiscal. Es también para contadores internos que reconocen zonas de riesgo pero necesitan una segunda mirada externa, con método, para priorizar por dónde empezar sin detener la operación diaria.
Y es particularmente relevante para empresas que están por entrar a un proceso donde su información será revisada de cerca — una ronda de financiamiento, la venta parcial o total del negocio, la entrada de un nuevo socio o una auditoría — y que prefieren llegar con orden propio, antes de que alguien más les señale los huecos.
Empresarios y directores administrativos
Contadores internos que buscan una revisión externa con método
Emprendedores que buscan una relación más ordenada y confiable con la autoridad
Revisamos la información real de la empresa — CFDI emitidos y recibidos, movimientos bancarios, declaraciones presentadas, registros contables, contratos y soporte documental — para identificar inconsistencias, rezagos y huecos de información, incluida una revisión profunda de la materialidad existente en las operaciones relevantes.
Con base en ese diagnóstico, priorizamos lo que representa mayor exposición y diseñamos un plan de regularización ejecutable, que llevamos a cabo junto con la empresa y, cuando aplica, con su contador o asesor actual. No trabajamos con supuestos ni con información genérica: partimos siempre de los documentos y registros reales de la empresa.
No basta con tener el CFDI: es necesario que exista congruencia entre el comprobante, el contrato, el pago, el entregable y la evidencia de que la operación efectivamente ocurrió.
Cuando detectamos huecos en esa cadena, los señalamos y, junto con la empresa, definimos cómo fortalecer la documentación disponible — siempre sobre operaciones reales. El objetivo no es acumular papeles, sino que la empresa tenga, para cada operación relevante, una explicación ordenada y consistente.
Revisión general de CFDI, bancos, declaraciones y registros contables para dimensionar el rezago y las inconsistencias.
Comparamos comprobantes, contratos, pagos y evidencia operativa, apoyados en herramientas internas de análisis de datos que agilizan la revisión de grandes volúmenes de información.
Clasificamos los hallazgos según su relevancia e impacto potencial; no todos los pendientes pesan igual.
Definimos, en orden de prioridad, qué corregir, qué documentar y qué presentar o ajustar.
Llevamos a cabo el plan junto con la empresa y su contador, con seguimiento hasta el cierre de cada punto.
Recupera el control y la trazabilidad de su información contable y fiscal.
Reduce el tiempo de respuesta ante solicitudes de bancos, socios o autoridad.
Fortalece su posición ante procesos de financiamiento, venta o due diligence.
Da a la dirección visibilidad clara sobre dónde está el mayor riesgo, sin necesidad de adivinar.
Mejora la relación de trabajo con su contador o despacho actual, sobre una base más ordenada.
Si intuye que la información contable y fiscal de su empresa tiene rezagos, inconsistencias o huecos documentales, el primer paso no es corregir todo de inmediato: es entender con precisión dónde está parada su empresa.